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lunes, 20 de enero de 2014

Un día laboral en Alemania



¿Cuántas horas suele dormir un alemán al día? ¿Tiene más animales que hijos? Lea el día a día laboral de Claudia Müller, una mujer germana común.
6:18 a.m.
Claudia Müller durmió siete horas y cuatro minutos y se levantó después de haberlo aplazado varias veces y de luchar por salir de debajo de su cobija de plumas.
7:00 a.m.
Después de 26 minutos en el baño, el mundo se ve distinto: recién duchada, Claudia Müller se sienta a la mesa de su cocina y se toma una taza de café, sin la cual no puede comenzar su día. El pan con mermelada tampoco puede faltar. Thomas, el esposo de Claudia, su hija Anna y los gatos de la familia, también se han levantado ya.
7:20 a.m.
El recorrido hasta el trabajo toma generalmente 21 minutos y es normal que haya un embotellamiento en el camino, por lo que Claudia Müller debe partir cuanto antes. El precio de la gasolina sigue subiendo en Alemania y, por supuesto, todos saben que las emisiones de gases contribuyen al cambio climático y que podrían viajar en bus o en tren. Pero Claudia Müller prefiere tomar su auto, marca VW. Claro está.
8:00 a.m.
Sabe que si llega tarde, a su jefe no le va a gustar y por ello se ahorra el estrés con sus superiores llegando puntualmente a su puesto de trabajo. Claudia trabaja como empleada en una empresa de prestación de servicios.
10:40 a.m.
Es la hora para la segunda y última taza de café del día. De ello también hace parte una sesión de cotilleo con los colegas. Claudia Müller les cuenta de sus vacaciones en la playa en España y recibe información actualizada de lo que pasó mientras ella no estaba: entre dos compañeros de trabajo está empezando un romance. No es nada raro lo que sucede entre esos dos tortolitos; se sabe que cerca del 30% de las parejas alemanas se conoció en el trabajo.
12:30 p.m.
A Claudia Müller le agrada bastante su trabajo, pero no tanto el servicio de comedor de su empresa. Le parece que la comida allí es poco fresca y muy grasosa. No le parece que los cocineros del comedor puedan preparar como corresponde sus platos favoritos: espaguetis a la boloñesa y milanesa con salsa de champiñones. Es por ello que Claudia prefiere traer bocadillos preparados de su casa y tomar solo 36 minutos en su pausa para almorzar.
3:00 p.m.
No hay duda, Claudia Müller realiza su trabajo con mucho esmero. Por ello, no le parece que esté tan mal hacerse cargo de un par de asuntos privados en la oficina; navegar en Internet o llamar enfurecida a la oficina de hacienda, que siempre le quiere sacar algo de más a los alemanes de su salario mensual promedio de 2.469 euros.
5:00 p.m.
¡Llega el final de la jornada! Pero antes de descansar, Claudia tiene que limpiar y ordenar su apartamento arrendado.
6:30 p.m.
Cuando por fin puede sentarse a la mesa a comer, Claudia ha gastado más de media hora de su día preparando la comida. Sin embargo, cuenta con los 43 minutos que en promedio dedica a ayudarle a su hija con los deberes de la escuela. Anna ya tiene 16 años y puede realizar muchas de las tareas por sí misma.
7:30 p.m.
¡Siempre debe quedar tiempo para los amigos! Los alemanes pasan en promedio 135 minutos al día en la Red, incluido el tiempo en el que revisan el perfil de sus 249 amigos virtuales en Facebook. Pero con sus amigos más cercanos y familiares, Claudia prefiere hablar por teléfono, cuando menos media hora diaria.
8:00 p.m.
Claudia Müller conserva la intención de hacer siempre un poco de deporte después del trabajo. Pero con una temperatura promedio al año de 8.2 °C, no siempre se quiere salir de la casa a correr un poco. Claudia prefiere entonces ponerse cómoda en su sala y, con su esposo Thomas, disfrutar una cerveza de 0.3 litros frente al televisor.
8:15 p.m.
Ahora es cuando presentan su programa de televisión favorito: la serie policíaca Tatort. Así, puede decirse que Claudia tuvo un día alemán promedio perfecto.
Alrededor de las 11 p.m.
Claudia Müller se va para su cama, donde a veces no solamente duerme. Todavía tiene siete minutos más para leer. Si sobre su mesa de noche tiene libros de Thomas Mann, no es seguro, pero los alemanes en general sostienen haber leído los clásicos de la literatura de Mann.
A la medianoche
Claudia Müller duerme profundamente y tiene sueños disparatados acerca de las historias de su día laboral cotidiano.

*Todas las cifras que aparecen en este artículo, se basan en datos de la Agencia Federal de Estadística de Wiesbaden. El nombre y el apellido Claudia Müller son los más comunes en Alemania.




Alba Muguerza





sábado, 23 de noviembre de 2013

MERCADILLOS NAVIDEÑOS EN ALEMANIA

 Muchas son las ciudades de Alemania que celebran los mercados navideños (Weihnachtsmarkt) entre los meses de noviembre y diciembre y algunos incluso hasta el día de reyes. Allí se pueden visitar la gran cantidad de puestos en los cuales se pueden adquirir adornos de navidad, joyas, velas, juguetes y muchos productos más y hasta degustar un buen vino caliente con especias (Glühwein), castañas, pan especiado y almendras tostadas.

lo que da un toque especial al mercado navideño es la iluminación en oposición a la oscuridad generalizada y los primeros copos de nieve del invierno.
Los mercados de Navidad son una tradición muy arraigada enbuena parte de la Europacentral. No sólo son lugares de atracción para los visitantes, sino también puntos de encuentro para los locales.

 En las grandes ciudades los mercados navideños los organizan profesionales del sector, sin embargo existen muchos pequeños mercadillos independientes organizados por grupos de beneficencia, donde se ofrecen también artesanías o productos de bajo precio, y a veces calidad, cuyas ganancias son donadas a la caridad.

FUENTES: Wikipedia, experiencia personal y germany travel ( http://www.germany.travel/es/viajes-tematicos/mercadillos-navidenos/navidad.html ).

Los 10 mejores mercadillos, por trivago, muy interesante también:

Paula Rebollo y Cristina Molina

NUEVO MUSEO SOBRE EL DÍA A DÍA DE LA RDA.


El nuevo museo público, que se ha abierto en el centro cultural Kultur Brauerei, tiene  la entrada es gratuita, aunque deberá competir con la iniciativa privada, el llamado Museo de la RDA (DDR), que ofrece una exposición menos política y que se convirtió en un imán turístico de Berlín. Más de medio millón de personas al año visitan este museo, que está ubicado a un lado de la famosa isla de los Museos.
“Queremos mostrar cómo era la vida diaria de 17 millones de personas en una dictadura. Había cosas bonitas y amables.”, dijo Mike Lukash, el director del nuevo museo. “23 años después de desaparecer como país, mucha gente sigue diciendo que no todo era tan malo”, añadió.
Gracias a una iniciativa de la federación, la fundación "Haus der Geschichte" (Casa de la Historia) que tiene su sede en Bonn, recibió la difícil misión de ofrecer una visión  de lo que fue la vida cotidiana en el país inventado por Moscú en los albores de la guerra fría.
La muestra es ambiciosa y está confrontada a un desafío no exento de críticas. ¿Se puede mostrar en una superficie de 600 metros cuadrados la vida cotidiana de 17 millones de personas sin caer en la tentación de convertir la exposición es un tardío ajuste de cuentas con el viejo enemigo socialista?.
“Aprender de la Unión Soviética, significa aprender a vencer”, reza una frase que acompaña una galería de bustos que muestran a los próceres del socialismo. Marx, Lenin, Stalin y Honecker entre otros y que dan la bienvenida al visitante, que tiene la posibilidad de revivir el pasado observando cosas tan triviales como la réplica de una cocina, una sala de estar, un Trabi con una tienda de campaña y vitrinas que tratan de ilustrar la falta de bienes de consumo y el rígido control de la prensa que imperó en los 41 años de vida de la RDA.